Lena Kirstein: ¡El maestro panadero retoma la tradición familiar en Lehnin!

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Lena Kirstein, de 24 años, pronto se hará cargo de la panadería tradicional de su familia en Lehnin y dominará los retos del sector.

Lena Kirstein, 24, übernimmt bald die traditionsreiche Bäckerei ihrer Familie in Lehnin und meistert die Herausforderungen der Branche.
Lena Kirstein, de 24 años, pronto se hará cargo de la panadería tradicional de su familia en Lehnin y dominará los retos del sector.

Lena Kirstein: ¡El maestro panadero retoma la tradición familiar en Lehnin!

En la pequeña y tradicional panadería Kirstein de Rädel están sucediendo cosas interesantes: siete generaciones de conocimientos prácticos de panadería no son suficientes, porque la próxima orientación empresarial está a la vuelta de la esquina. Lena Kirstein se graduó como pastelera a los 24 años y planea hacerse cargo del negocio familiar de su padre, Lutz Kirstein, que existe desde 1878. Esto significaría que dirigiría el negocio hasta la sexta generación. Sin embargo, el proceso de traspaso no es un paseo por el parque y puede durar de cinco a diez años, como informa Lutz. Para que su empresa esté preparada para el futuro, ya ha contratado a un asesor de gestión y se ha encargado de que las riendas lleguen a las manos adecuadas.

But before that happens, Lena had an exciting path ahead of her. Recientemente aprobó su maestría, en julio de 2023, y ha demostrado sus habilidades en la panadería y en temas de gestión empresarial. El curso de maestría fue intensivo y duró tres meses y medio, durante los cuales también se discutió la formación de aprendices. In addition to the practical work, Lena learned to create impressive displays out of chocolate and sugar, including a delicate peacock. Su trabajo de prueba incluyó, entre otras cosas, petit fours y canutillos, así como un pastel que reflejaba ser una animadora en todo su esplendor.

Desafíos y perspectivas

Pero la panadería Kirstein no se trata sólo de tradición y maestría. Lutz Kirstein siempre está atento a los retos del sector panadero: "Nos afectan los altos costes salariales, la competencia de los supermercados y el aumento de los costes energéticos", afirma este maestro panadero de 60 años. Actualmente, la empresa familiar produce alrededor de 500 barras de pan, 6.000 panecillos y 50 bandejas de pasteles entre semana, y un número creciente de hasta 10.000 panecillos los fines de semana. Estas cifras de producción requieren buen personal; no es de extrañar que haya puestos vacantes, especialmente para trabajadores cualificados.

El sector de la panadería en su conjunto lucha contra la caída de las cifras: el número de panaderías artesanales en Alemania ha caído de 15.000 a sólo 8.500. La Asociación Central de Gremios de Panaderos Alemanes Germania, fundada en 1874, lucha por mejorar las condiciones de los panaderos. Nos recuerda la necesidad de cohesión en la familia panadera, mientras se hace más clara la necesidad de adaptarse e innovar. “Los desafíos están en los detalles y la historia demuestra que tenemos que aprender de las crisis”, es el lema. Con motivo del 150 aniversario, se está elaborando una crónica que explica las turbulencias de la profesión y al mismo tiempo destaca la importancia de asociaciones fuertes.

El papel de la formación de maestros

La importancia de la formación de maestros no sólo se refleja en la panadería Kirstein. Según el reglamento de exámenes de maestría, los exámenes se dividen en cuatro partes. La primera parte es el examen práctico, seguido de materias teóricas que incluyen conocimientos tecnológicos, empresariales y pedagógicos. Esta formación integral es fundamental para cumplir con los estándares de calidad de la industria y desarrollar de manera sólida la próxima generación. La formación de maestros también ayuda a la panadería Kirstein a satisfacer las altas exigencias de los clientes y a liderar el oficio hacia el futuro.

De cara a los próximos años, queda por ver cómo las dos generaciones Kirstein guiarán la panadería a través de los desafíos del mercado. Una cosa se puede decir con certeza: el amor por la artesanía y la tradición que se vive en la panadería Kirstein es inconfundible y seguirá existiendo en el futuro.