Pasión por los viajes y el mar: Sajonia traza un nuevo rumbo para la industria de cruceros

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Kati Naumann publica su novela “Fernwehland”. Los expertos debaten sobre los tradicionales barcos de vapor y los aspectos medioambientales de la industria de los cruceros.

Kati Naumann veröffentlicht ihren Roman "Fernwehland". Experten diskutieren traditionsreiche Raddampfer und Umweltaspekte der Kreuzfahrtindustrie.
Kati Naumann publica su novela “Fernwehland”. Los expertos debaten sobre los tradicionales barcos de vapor y los aspectos medioambientales de la industria de los cruceros.

Pasión por los viajes y el mar: Sajonia traza un nuevo rumbo para la industria de cruceros

La tendencia de los cruceros está en auge; especialmente en los últimos años, los viajes en barco han atraído cada vez a más personas. Pero lo que a primera vista parece tentador también tiene sus desventajas. Kati Naumann, una escritora de Leipzig, resume exactamente este sentimiento en su novela recién publicada “Fernwehland”. Habla de anhelos insatisfechos y de la pasión por los viajes asociada, que proporciona muchas razones para viajar. El tema está tan extendido que se cruza con cuestiones medioambientales, especialmente cuando se trata de cruceros.

Al fin y al cabo, Jens Janauscheck, el capitán del crucero AIDAnova, es un apasionado del mar. Pero su amor por la navegación contrasta marcadamente con el impacto medioambiental de los cruceros. Al fin y al cabo, en todo el mundo hay más de 400 cruceros que, en conjunto, ofrecen espacio para decenas de miles de pasajeros, como indica el informe Planet Wissen. El barco más nuevo, el “Icon of the Seas”, tiene capacidad para hasta 7.600 pasajeros.

Turismo de cruceros respetuoso con el clima: ¿utopía o realidad?

Los problemas son inmensos: los cruceros suelen utilizar fuelóleos pesados, que son más perjudiciales para el medio ambiente que los combustibles utilizados en los automóviles. Solo un viaje del Reino Unido a Nueva York puede producir hasta 9 toneladas equivalentes de CO₂ por pasajero, mientras que un vuelo de regreso de Düsseldorf a Nueva York solo emite alrededor de 2,8 toneladas. Estas cifras demuestran las importantes emisiones asociadas con la industria de los cruceros. Antes de la pandemia, se emitían anualmente más de 23 megatones de CO₂ y cantidades significativas de óxidos de nitrógeno y azufre, lo que daña no sólo el medio ambiente sino también la salud de las personas, como muestra un análisis de la Transport & Environment Association.

A pesar de los signos apremiantes de una crisis ambiental exacerbada por los cruceros, hay puntos positivos. Compañías navieras de renombre como MSC Cruceros y TUI Cruceros aspiran a realizar cruceros climáticamente neutros para 2030. Carnival Corporation también está fijando objetivos climáticos para 2050, incluidas emisiones netas cero, y ofrecerá más energía en tierra a bordo en el futuro. ¿Pero es eso suficiente?

Los retos de la flota tradicional

No son sólo los nuevos cruceros de lujo los que están dando forma al turismo de cruceros. Christoph Springer, de Saxon Steamshipping, habla de los retos a los que se enfrenta la tradición de casi 200 años de barcos de vapor en el Elba. El Diesbar, por ejemplo, es el único barco de vapor de paletas del mundo que funciona con carbón y que no es precisamente respetuoso con el medio ambiente. El representante de NABU, Sönke Diesner, reconoce los avances en el sector, pero también sabe que el cambio hacia alternativas respetuosas con el medio ambiente avanza demasiado lento.

Otro problema es la gestión de residuos: solo los cruceros generan más de 300 litros de aguas residuales por pasajero cada día y son responsables de una cuarta parte de los residuos sólidos en el transporte marítimo mundial. En zonas ambientalmente sensibles, como los arrecifes de coral del Caribe, causan grandes daños, capaces de destruir hasta 200 metros cuadrados de arrecife por barco.

Experiencias personales y viajes.

Sin embargo, la pasión por los viajes sigue intacta. Daniela Pörtl, especialista en psiquiatría y psicoterapia, en su libro sobre “Wanderlust” vincula experiencias de viajes personales y aspectos evolutivos. Explica que el “gen errante” juega un papel importante en este contexto. El médico Reinhard Friedl, que trabaja en cruceros y próximamente publicará el libro “Un médico para cada ola”, habla también de la vida cotidiana a bordo y de los desafíos que conlleva.

Por tanto, el futuro de la industria de los cruceros depende de la rapidez y eficacia con la que se implementen prácticas sostenibles. Sigue siendo apasionante ver si esto puede ofrecer una solución al acuciante problema medioambiental o si finalmente prevalecerá el deseo de aventura y distancia. Fiel al lema: “¡Si no te atreves, no ganas!”