¿Cuánta seguridad social puede permitirse todavía Alemania?

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El distrito de Ludwigslust-Parchim enfrentará desafíos financieros en 2025, mientras que es necesario reformar el Estado de bienestar.

Der Landkreis Ludwigslust-Parchim steht 2025 vor finanziellen Herausforderungen, während der Sozialstaat reformiert werden muss.
El distrito de Ludwigslust-Parchim enfrentará desafíos financieros en 2025, mientras que es necesario reformar el Estado de bienestar.

¿Cuánta seguridad social puede permitirse todavía Alemania?

En Alemania, las ciudades, municipios y distritos se enfrentan a enormes desafíos financieros. El distrito de Ludwigslust-Parchim, a menudo descrito como el distrito más acomodado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, también se ve obligado a hacer concesiones. "Es un problema que nos afecta a todos", subraya el presidente federal Frank-Walter Steinmeier, que pide reformas integrales del Estado de bienestar. Esta reforma marca la pauta en un momento en el que la red de seguridad social se está volviendo cada vez más difícil de financiar. Entonces, ¿cuánta seguridad puede permitirse todavía nuestra sociedad?

En Alemania disfrutamos de una seguridad social relativa desde hace unos 80 años, a pesar de varias crisis. Pero ahora se vislumbra un cambio de paradigma en el horizonte. El diseño del Estado de bienestar está en peligro: debe encontrarse un nuevo equilibrio entre ingresos y gastos, así como entre solidaridad y responsabilidad personal. Steinmeier advierte que la sociedad debe decidir qué tan social quiere ser en el futuro. Es necesario un discurso complejo sobre posibles opciones de acción. Entre ellos se incluyen la reducción de la red de seguridad social y la eliminación de ayudas obligatorias como el subsidio para los costes sanitarios o el subsidio ciudadano, mientras que otros piden que se aumenten los ingresos mediante aumentos de impuestos. Estos podrían recaer sobre todos los ciudadanos en forma de IVA o impuestos sobre la renta, o más específicamente, afectar sólo a aquellos que están en mejor situación financiera a través de impuestos sobre el patrimonio, la herencia y los ricos.

Necesidad de renovación

Como describe detalladamente el sitio web Wissen.de, el Estado de bienestar en Alemania está diseñado para garantizar la justicia social y la mayor seguridad posible para los ciudadanos. Al mismo tiempo, se enfatiza la necesidad de que todos los ciudadanos participen en el Estado de bienestar. El cambio demográfico, el aumento de la esperanza de vida y la caída de la tasa de natalidad exigen una reestructuración del Estado de bienestar. En particular, el elevado desempleo está ejerciendo presión sobre los sistemas de seguridad social y requiere urgentemente nuevas soluciones. Es innegable que el Estado de bienestar está anclado en la Ley Básica y tiene como objetivo ayudar a equilibrar la desigualdad de oportunidades.

La importancia de un Estado de bienestar que funcione bien se refleja también en una comparación internacional: Alemania ofrece servicios sociales más completos que muchos otros países, incluido Estados Unidos. Como resultado, la tasa de pobreza en este país es menor. Sin embargo, existe un intenso debate sobre la estructura de las prestaciones sociales, especialmente sobre el nuevo dinero para los ciudadanos que sustituirá al Hartz IV. No sólo debería ofrecer seguridad social, sino también promover la cualificación de los desempleados. Sin embargo, los críticos se quejan de que los requisitos estándar no se han elevado lo suficiente y de que la brecha entre salarios y prestaciones sociales sigue ampliándose.

La sociedad en un dilema

La situación es compleja. Según la Fundación Böckler, el sector con salarios bajos persiste a pesar de la escasez de trabajadores cualificados y muchas personas que trabajan a tiempo completo dependen de las prestaciones sociales. Si bien se están discutiendo algunas reformas, como la del dinero de los ciudadanos, la realidad para muchos sigue sin mejorar notablemente. Más de 1,5 millones de niños podrían beneficiarse de una protección infantil básica, lo que se considera un paso en la dirección correcta, pero también en este caso la implementación depende a menudo de las plazas de guardería disponibles y de la calidad de la oferta pública.

Además, la creciente desigualdad de ingresos está provocando malestar. La situación ha empeorado desde 2010: más del 40% de los hogares pobres no tienen reservas financieras. La acción para combatir la pobreza es más urgente que nunca y el bienestar de la sociedad depende de políticas de reforma hábiles. Las medidas necesarias podrían financiarse mediante una reforma del freno de la deuda y una fiscalidad más eficaz de los grandes activos.

En general, nos encontramos en una encrucijada: el equilibrio entre las demandas sociales y las posibilidades financieras del Estado requiere la participación activa de los ciudadanos y los comités políticos. Hay que tener en cuenta los riesgos de división y desigualdad social, porque la imprevisibilidad de las circunstancias de la vida también puede afectar a cada individuo. ¿Cómo decidirá nuestra sociedad?