Escándalo de los peajes de los coches: ¡los contribuyentes pagan otros 27 millones de euros!

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El gobierno federal paga 27 millones de euros en concepto de compensación por los peajes fallidos; las consecuencias de la sentencia del TJCE de 2019.

Der Bund zahlt 27 Millionen Euro Schadenersatz für gescheiterte Pkw-Maut; die Folgen des EuGH-Urteils von 2019.
El gobierno federal paga 27 millones de euros en concepto de compensación por los peajes fallidos; las consecuencias de la sentencia del TJCE de 2019.

Escándalo de los peajes de los coches: ¡los contribuyentes pagan otros 27 millones de euros!

El desastre del peaje mantiene en vilo a los contribuyentes: el gobierno federal paga ahora otros 27 millones de euros en concepto de compensación a los operadores del peaje fallido para los automóviles. Esta suma está prevista en el presupuesto federal de 2025 y demuestra que el fin del proyecto de peaje no sólo tendrá consecuencias jurídicas sino también financieras. En total, la compensación que el gobierno federal debe pagar a los operadores asciende a la friolera de 270 millones de euros. Los nuevos 27 millones de euros forman parte de la propuesta del Ministerio Federal de Finanzas para la próxima reunión de ajuste de la comisión presupuestaria del Bundestag, como informa nordkurier.de.

¿Pero de dónde vienen estos altos costos? Según un laudo arbitral, los 27 millones de euros proceden de un nuevo procedimiento de arbitraje relacionado con el contrato rescindido para el "control automático de la tasa de infraestructura". En 2023, el gobierno federal tuvo que pagar 243 millones de euros por el peaje. Estos medios de pago surgieron después de un largo litigio, al final del cual los operadores obtuvieron acceso a los fondos gracias a la decisión del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), una verdadera tragedia para el tesoro estatal.

El largo camino hasta el peaje

El peaje para automóviles se anunció inicialmente como un proyecto central del CSU. El Ministro de Transportes, Andreas Scheuer, soñaba con una fuente de ingresos que aliviara la carga de los conductores alemanes, mientras que los propietarios de vehículos extranjeros debían pagar. El plan era introducir el peaje a partir de octubre de 2020, pero el Tribunal de Justicia de la UE lo declaró ilegal en junio de 2019. Según el tribunal, el peaje viola la legislación de la UE porque discrimina a los conductores extranjeros. La decisión se produjo a raíz de una demanda interpuesta por Austria, apoyada por los Países Bajos, contra Alemania, que recibió el respaldo de Dinamarca. En este punto, está claro que los obstáculos legales no sólo detuvieron el dique de esta carga financiera, sino que la aumentaron aún más.[3]

Tras la sentencia, el Gobierno federal rescindió los contratos con los operadores de peaje, entre ellos la austriaca Kapsch TrafficCom AG, y los operadores exigieron inicialmente más de 560 millones de euros en concepto de daños y perjuicios. Scheuer rechazó estas reclamaciones, que culminaron en un arbitraje. Al final se llegó a un acuerdo sobre dichos 243 millones de euros, que el Ministro de Transportes, Volker Wissing, calificó de "amargo", porque no hay fondos para otras medidas de infraestructura.

Las consecuencias jurídicas para Scheuer

Pero el asunto no sólo tiene consecuencias financieras. El ex ministro de Transportes también tiene problemas legales entre manos. Tanto él como el exsecretario de Estado Gerhard Schulz se enfrentan a cargos por declaraciones falsas no juradas en el comité de investigación de peajes. El Tribunal Regional de Berlín debe decidir ahora si se admitirán los cargos. Esto lo deja muy claro: el tema de los peajes mantendrá ocupada a la política alemana durante algún tiempo y es previsible que leamos a menudo sobre sus consecuencias. ¿Quién hubiera pensado que un proyecto tan grande en sus inicios podría convertirse en tal desastre?

En resumen, cabe señalar que el peaje fallido representa no sólo una carga legal, sino también una carga financiera importante para el gobierno federal. Con los pagos adicionales se hace visible la última factura que se ha desvanecido de un plan optimista. Los ecos de este desastre repercutirán en la política de la CDU y la CSU durante los próximos años, y los costos parecen seguir aumentando.