Cigüeña Sückauer en un viaje a Asia: ¡Búsqueda peligrosa de comida!
Dos expertos en cigüeñas acompañan a las cigüeñas en su camino hacia sus cuarteles de invierno en Bulgaria y Asia. El cambio climático afecta el comportamiento migratorio.

Cigüeña Sückauer en un viaje a Asia: ¡Búsqueda peligrosa de comida!
Estos días las cigüeñas se dirigen a sus cuarteles de invierno y vuelven a causar revuelo. Dos expertos en cigüeñas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Baja Sajonia acompañan la aventura de dos cigüeñas equipadas con dispositivos de localización. ¿Tu objetivo? Bulgaria antes de pasar a África. Cómo NDR Según informa Helmut Eggers y Gerd Dahms, vigilan a las cigüeñas y las siguen hasta su destino.
La cigüeña de Sückau trabajó mucho: el 24 de agosto de 2025 partió de Burgas a las 8 de la mañana y llegó al continente asiático a la hora del almuerzo. Su plan de viaje incluye una ruta que finalmente lo llevará al sur del Sahara hasta Sudán y Chad. Durante su viaje, la cigüeña sobrevoló el Danubio el 22 de agosto y recorrió cada día entre 200 y 400 kilómetros, dependiendo del tiempo.
Los desafíos de las cigüeñas
Sin embargo, el viaje no está exento de desafíos. La excesiva sequía en Alemania ha dificultado mucho la crianza de los polluelos. Alto MDR Las crías de cigüeña sufren de falta de alimento y en algunos casos se encuentran en la desafortunada situación de tener que ser expulsadas del nido o devoradas ellas mismas. Esto hace que las posibilidades de supervivencia de la generación más joven sean extremadamente escasas.
Estos problemas han hecho que muchas cigüeñas cambien su comportamiento migratorio en los últimos años. En lugar de volar a climas del sur, han descubierto los vertederos como una nueva fuente de alimento. El clima templado aporta su alimento básico, grillos y saltamontes, en abundancia durante todo el año, lo cual es tentador. También Animales de acción ha descubierto que las cigüeñas se alojan cada vez más en zonas densamente pobladas para buscar restos de comida en los vertederos de basura. Sin embargo, esto podría tener consecuencias a largo plazo tanto para los propios animales como para los ecosistemas.
Un juego de azar entre el hombre y la naturaleza.
Las cigüeñas son animales pragmáticos que se adaptan bien. Aunque es una solución práctica, también plantea riesgos. Comer alimentos en vertederos puede suponer riesgos para la salud, como lesiones por trozos de plástico y otros contaminantes. Y aunque actualmente la población reproductora en Alemania supera las 12.000 parejas, el futuro de las cigüeñas es cuestionable, especialmente en tiempos de cambio climático.
Las propias cigüeñas cuidan minuciosamente su plumaje, importante para su capacidad de volar, y los expertos están emocionados de ver cómo les va a las dos cigüeñas en su viaje. La cigüeña de Sückau pasó recientemente la noche cerca de un vertedero, a sólo 450 metros de los equipos de investigación, lo que generó momentos de observación emocionantes. Desde un búho real volando cerca hasta los sonidos de los autillos, la vida en la naturaleza sigue siendo emocionante, incluso en este caótico viaje.
La pregunta sigue siendo: ¿Cómo afectará el comportamiento de las cigüeñas a su población y a las próximas temporadas de reproducción el próximo año? Es seguro que habrá más novedades y la naturaleza nos muestra una vez más que debemos tener cuidado.