Trump y la fe: ¿guerra empresarial o cultural en Estados Unidos?

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El artículo examina la comprensión de la fe por parte de Donald Trump, su conexión con Norman Vincent Peale y las implicaciones para el panorama político en 2025.

Der Artikel beleuchtet Donald Trumps Glaubensverständnis, seine Verbindung zu Norman Vincent Peale und die Auswirkungen auf die politische Landschaft 2025.
El artículo examina la comprensión de la fe por parte de Donald Trump, su conexión con Norman Vincent Peale y las implicaciones para el panorama político en 2025.

Trump y la fe: ¿guerra empresarial o cultural en Estados Unidos?

Donald Trump ha regresado a la Casa Blanca desde enero de 2025. Un salto al centro de atención política que no sólo sorprendió a muchos, sino que también plantea dudas sobre su relación con la fe. Trump se describe a sí mismo como un “cristiano no confesional”, pero está fuertemente influenciado por las enseñanzas del pastor estrella de Nueva York, Norman Vincent Peale, como informa meine-kirchenzeitung.de.

El crecimiento y la fe están estrechamente vinculados en la visión del mundo de Trump. Su socialización religiosa en una familia presbiteriana y los mensajes positivos de Peale, que unían fe y éxito, dejaron una profunda huella en Trump. Peale, que animó a la gente durante la Gran Depresión, reforzó la idea de que una vida segura y plena va de la mano de la fe religiosa. Su libro más vendido, “El poder del pensamiento positivo”, enfatiza esta mentalidad y ha inspirado a Trump a centrar sus campañas políticas en gran medida en ella, como explica yalebooks.yale.edu.

Estilo de vida y agenda política

Si miras más de cerca a Trump, queda claro que no se moviliza sólo con palabras. A pesar de los numerosos escándalos de su carrera política, ha cultivado una base leal de votantes devotos a los que apela su retórica sobre el aborto y sus decisiones de la Corte Suprema. Sin embargo, los críticos lo acusan de utilizar la religión como plataforma para sus ambiciones políticas en lugar de vivirlas realmente. En particular, sus agresivas políticas migratorias y musulmanas han recibido fuertes críticas por parte de muchos líderes eclesiásticos.

Su fe también dio giros interesantes en 2020, cuando posó frente a una iglesia con una Biblia en la mano mientras informaba sobre las protestas. Esta producción no solo fue percibida como vergonzosa, sino también como una instrumentalización de la religión, como señala christopherlane.org. Desde entonces, estas tácticas han sido parte de su estrategia para rodearse de la imagen del “cristianismo sitiado” y así movilizar a las masas de manera autoritaria.

Comercialización de la fe

Trump llega incluso a comercializar contenido religioso. Un ejemplo de esta tendencia es la Biblia “God Bless the USA” de 60 dólares que lanzó para la Pascua de 2024. Su capacidad para hacer negocios a través de la fe también se refleja en su declaración sobre la “fe perdida de Estados Unidos”, que apareció en uno de sus videos promocionales.

Dadas estas múltiples facetas de su fe y su política, no sorprende que Trump esté profundamente influenciado por las creencias de Peale. La vinculación de Peale entre la fe religiosa y el éxito económico y la satisfacción personal resultó en que más del 81 por ciento de los evangélicos blancos apoyaran a Trump durante la campaña electoral de 2016. Esta estrecha conexión entre fe, identidad y avance económico no sólo la propaga Trump, sino que también la explota activamente.

La dinámica entre la fe de Trump y su agenda política seguirá generando debate, especialmente entre los votantes atraídos por sus mensajes. En un momento en que las posiciones religiosas y políticas están más entrelazadas que nunca, queda por ver cómo se reflejará esta creencia en la vida política cotidiana.