Caos en Schöneberg: ¡Los residentes temen por su seguridad debido a los contenedores romaníes!
Berlín-Schöneberg sufre conflictos en torno al alojamiento de los gitanos: los residentes denuncian violencia y contaminación acústica.

Caos en Schöneberg: ¡Los residentes temen por su seguridad debido a los contenedores romaníes!
En Berlín-Schöneberg el ambiente está hirviendo. El alojamiento de familias gitanas en un antiguo hotel está provocando cada vez más tensión en el barrio. Benjamin Jendro, portavoz del Sindicato de Policía de Berlín (GdP), pide urgentemente más poderes para que las autoridades actúen con el fin de mejorar la situación. En un comunicado, destacó la necesidad de revisar el alojamiento de estas familias y distribuirlo mejor en las diferentes localidades. En los últimos meses han aumentado los informes sobre violencia, contaminación acústica y abandono en torno al "BB Hotel Berlin" en la Fuggerstrasse, que sirve como alojamiento de emergencia desde 2020.
El hotel, que aloja predominantemente a familias romaníes de Bulgaria y Rumania, se ha convertido cada vez más en un punto focal. Desde julio de 2024 se han llevado a cabo más de 100 operaciones policiales en esta dirección, por ejemplo por denuncias de ruido, lesiones físicas y sospechas de fraude. También causó sensación un incidente en el que un residente fue arrojado con un adoquín. Jendro informa de hasta tres misiones al día y expresa una clara crítica al gobierno del distrito, que, en su opinión, ignora los problemas.
La situación de vida de las familias gitanas
Pero los agravios en Schöneberg no son aislados. Los actuales inquilinos de una casa en la Grunewaldstrasse también se enfrentan a retos igualmente graves. Aquí los residentes se quejan del ruido y de las condiciones antihigiénicas, provocadas especialmente por las familias romaníes económicamente débiles. Según los informes, es posible que el propietario haya intentado deshacerse de los inquilinos de larga data en el pasado para cobrar alquileres elevados a los trabajadores inmigrantes rumanos.
Desde el pasado otoño se han llevado a cabo aquí más de 200 operaciones policiales. Los abogados romaníes denuncian amenazas masivas por parte de los propietarios y desalojos ilegales que dejaron a varias familias con niños pequeños sin hogar. La cuestión de la explotación y el estatus legal de estas familias se debate cada vez más públicamente, especialmente a través del libro “Mis 7000 vecinos” de la traductora Eva-Ruth Wemme, que trabaja como mediadora lingüística y cultural.
Prejuicios y obstáculos sociales
En Alemania, los sinti y los romaníes a menudo enfrentan enormes prejuicios. Según un estudio de 2014 de la Agencia Federal Antidiscriminación, este grupo de población suele ser visto como un vecino no deseado. Las barreras a las que se enfrentan muchas familias romaníes para acceder a la vivienda y al empleo están profundamente arraigadas. Las relaciones de desconfianza históricas, especialmente desde la persecución durante la era nazi, contribuyen a una discriminación continua y a una situación de vida precaria.
En muchos casos, estas familias no tienen acceso a trabajos regulares y viven en un sistema constante de injusticia que restringe sus derechos. Los programas de integración, como los de Schleswig-Holstein, muestran enfoques positivos, pero estas iniciativas a menudo son limitadas regionalmente y no están disponibles en todas partes. Además, los romaníes de “países de origen seguros” no disfrutan de ningún estatus de protección especial y, por lo tanto, reciben aún menos apoyo.
Mientras que los habitantes de Schöneberg se preocupan por la seguridad y la calidad de vida de su barrio, en Alemania toda una población vive en condiciones degradantes. Queda esperar que la situación en las diversas comunidades afectadas pueda mejorar mediante una mejor distribución de los refugiados y un papel más activo de las autoridades.