Polémica por la piscina al aire libre: Suiza prefiere a los locales, ¡excluidos los alemanes!
Berlín analiza los problemas actuales en las piscinas al aire libre, comparte experiencias sobre la prohibición de entrada en Suiza y arroja luz sobre posibles discriminaciones.

Polémica por la piscina al aire libre: Suiza prefiere a los locales, ¡excluidos los alemanes!
En Porrentruy, una encantadora ciudad de Suiza, desde el 4 de julio de 2025 se ha establecido una controvertida normativa para la piscina exterior local. El acceso ahora solo se permitirá a los ciudadanos suizos, una medida que se aplicará hasta el 31 de agosto de 2025. Esta decisión se tomó debido a los problemas con los bañistas extranjeros, especialmente franceses, que se han comportado de manera inapropiada en el pasado. El alcalde Philippe Eggertswyler informó que a más de veinte personas se les prohibió la entrada por mala educación e incumplimiento de las normas. Según el medio, esta normativa pretende mantener un ambiente de respeto en la piscina exterior y minimizar los problemas de seguridad.
El debate sobre las nuevas restricciones de acceso se caracteriza por opiniones diferentes. Mientras que algunos bañistas aprecian la mayor paz y tranquilidad en las instalaciones, otros consideran que las medidas son discriminatorias y racistas. En particular, la Juventud Socialista Jura critica la prohibición por considerarla racismo sistemático y exige acceso ilimitado para todos. La consejera nacional Tamara Funicicello también subraya que el acoso debe ser castigado independientemente del origen de la persona. El reglamento cuenta con el apoyo del populista Partido Popular Suizo (SVP), de derecha, que lo ve como una respuesta a un supuesto problema nacional.
Reglas y excepciones para bañistas.
En Porrentruy, los extranjeros deben presentar una tarjeta de acceso especial, que sólo pueden obtener con una reserva de hotel o camping en la región. La piscina exterior de Porrentruy no es la única que afronta dificultades. También se han tomado medidas en otras regiones, como Lucerna, para aumentar la seguridad. Si hay alta ocupación ya no se permite la entrada a grupos de seis o más personas. Estas normas no sólo pretenden garantizar el correcto funcionamiento en la piscina al aire libre, sino también garantizar la seguridad de los bañistas, ya que los huéspedes extranjeros a menudo no están suficientemente informados sobre cómo nadar en aguas más profundas.
Si se mira más allá de las fronteras de Suiza, se puede ver que los problemas de ataques y comportamientos no deseados también prevalecen en las piscinas al aire libre alemanas, como en el Prinzenbad y el Columbiabad de Berlín. Los medios de comunicación informan que las preocupaciones sobre la seguridad han llevado a controles de identidad en los balnearios de Berlín, donde una parte importante de la población en distritos como Kreuzberg y Neukölln no es de origen alemán. Aquí se discute el posible efecto discriminatorio de una regulación de este tipo, que permitiría específicamente la entrada a invitados alemanes.
Queda por ver cómo evoluciona la situación en Porrentruy y en otros lugares. El debate sobre el equilibrio entre seguridad e igualdad en los espacios públicos está en pleno apogeo y demuestra que en muchos establecimientos balnearios no sólo están en juego cuestiones recreativas sino también sociales.