Rabbitwerder: ¡El escándalo de los bajíos pone en peligro a los propietarios de barcos!
Schwerin: El conflicto por las aguas poco profundas en el recién inaugurado puerto de Rabbitwerder obstaculiza a los restaurantes y a los navegantes.

Rabbitwerder: ¡El escándalo de los bajíos pone en peligro a los propietarios de barcos!
En el bonito puerto isleño de Rabbitwerder, inaugurado solemnemente hace un año, se vislumbra una tormenta. La primera ministra Manuela Schwesig y el alcalde Rico Badenschier celebraron la inauguración, pero ahora hay un gran interrogante sobre el futuro del puerto. Un conflicto entre el inquilino del restaurante Rüdiger Kopplin y la ciudad causa revuelo, mientras los navegantes se quejan de la poca profundidad.
Roland R., propietario de un barco afectado, resultó gravemente herido. Oficialmente, la profundidad del agua en el puerto debería ser de 1,60 metros, pero la realidad es diferente: en la zona sur del puerto sólo hay entre 70 y 80 centímetros de agua. Esto hizo que el viaje en lancha de R. se convirtiera en un fiasco cuando su barco aterrizó en una roca, causando daños de cinco cifras. "Es una lástima que aquí exista una situación así", afirmó R. sobre la insuficiente señalización de las zonas peligrosas. En la entrada norte sólo hay una señal de advertencia sobre bancos de arena, pero no para los barcos que llegan desde el sur.
Disputa por arrendamientos y futuro culinario
La gastronomía de la isla pronto podría tener una nueva cara. 27 interesados se presentaron a la licitación pública para revitalizar la oferta gastronómica en Rabbitwerder. Sin embargo, el antiguo inquilino Kopplin está envuelto en un litigio con la ciudad porque espera un contrato de arrendamiento vinculante hasta 2030. Aquí vemos el típico juego del gato y el ratón entre la administración de la ciudad y el inquilino, porque Kopplin quiere cooperar con un posible sucesor, pero necesita un acuerdo claro con los representantes de la ciudad.
Para la restauración ya se ha recaudado un considerable volumen de inversión de 4,2 millones de euros, de los cuales 800.000 euros sólo para la renovación del albergue. Pero la ciudad ha cerrado la terraza del lago por motivos de seguridad vial. "Esto limita considerablemente mis opciones", se queja Kopplin y continúa: "Los ingresos se estancan y los costes aumentan". La ciudad aún no ha fijado una fecha para una inspección de la isla, lo que aumenta la incertidumbre.
Una instalación portuaria con problemas
La instalación portuaria está destinada a proporcionar un hogar a los navegantes, pero la realidad es diferente. Los 42 atracaderos y un muelle para el transporte de pasajeros pueden no ser suficientes, ya que los derrumbes en los espigones ponen en peligro la seguridad. La portavoz de la ciudad, Michaela Christen, confirmó que se conocía el problema de profundidad y que había una desviación de 20 centímetros con respecto a la profundidad del agua prevista. A pesar de estas evidentes deficiencias, la empresa responsable no logró remediar la situación.
El ejemplo del Rabbit Werder no es un caso aislado. Problemas similares se manifiestan también en los alrededores, donde el turismo acuático está en auge. Sin embargo, el turismo acuático en Berlín, que ha aumentado de 200 a 300 millones de euros en ingresos en una década, trae consigo algunos desafíos, incluidos conflictos entre residentes y entusiastas de los deportes acuáticos y un enorme impacto ambiental. La Asociación para la Conservación de la Naturaleza advierte contra el uso excesivo de las aguas, mientras que la policía del agua considera la necesidad de más amarres y estaciones de carga para barcos eléctricos para tener en cuenta la vigilancia de la naturaleza.
¿Podría Rabbit Werder convertirse pronto en parte de un nuevo y floreciente panorama turístico? El camino hasta allí está plagado de obstáculos políticos y prácticos, pero la voluntad de revitalizarlo es inconfundible. Queda por ver cómo afrontará la ciudad los desafíos y si las medidas previstas se implementarán de manera efectiva. Hasta entonces, los navegantes y posaderos tendrán que esperar y esperar tiempos mejores.