La oscura verdad: ¡las admisiones forzadas de mujeres en la RDA al descubierto!
El artículo destaca los abusos en la RDA, donde las mujeres eran ingresadas a la fuerza en clínicas. Los afectados recuerdan experiencias terribles y exigen superarlas.

La oscura verdad: ¡las admisiones forzadas de mujeres en la RDA al descubierto!
Un capítulo oscuro de la historia alemana está saliendo a la luz: cada vez más mujeres afectadas de la RDA cuentan sus terribles experiencias en los llamados "castillos de gonorrea". Una de estas mujeres, Jana Mendes-Bogas, nacida en Sajonia, huyó de un hogar infantil y se resistió a adaptarse al socialismo. Pero su destino dio un giro trágico porque fue maltratada por el régimen de la RDA. [Informes MDR].
Los “castillos de la gonorrea” no sólo eran prisiones brutales, sino también lugares de trauma. Según Christine Wöldike, una enfermera que conocía los abusos en el Hospital Friedrichstadt desde 1972, las mujeres y niñas en estas instalaciones eran estigmatizadas como “asociales” y a menudo eran encerradas arbitrariamente. Las decisiones de la oficina de bienestar juvenil eran inevitables; Los padres no tuvieron oportunidad de defenderse de las admisiones forzadas. El psicólogo Mathias Mohr informa sobre niñas de 10 a 12 años que fueron detenidas en estaciones de tren y encerradas durante varias semanas.
Prácticas médicas interrumpidas
Los procedimientos médicos en estas instalaciones eran todo menos humanos. Las instrucciones procedían a menudo del Ministerio de Sanidad, que supervisaba los ingresos forzosos realizados. En la RDA, las niñas y mujeres de 12 años o más recibían a menudo tratamiento sin ningún fundamento médico. La Agencia Federal para la Educación Cívica señaló que, a pesar de las sospechas de enfermedades de transmisión sexual, sólo se pudo demostrar su presencia en un tercio de las mujeres.
Las prácticas incluían exámenes ginecológicos detallados, a menudo acompañados de tortura psicológica y el uso de medicamentos cuestionables. Un ejemplo de Halle ilustra el dilema: en 1968, de 2.763 personas que fueron ingresadas a la fuerza, sólo el 28% estaban realmente infectadas. Los demás tuvieron que vivir en condiciones inhumanas y fueron privados de su libertad para moldearles una “personalidad socialista”. Esta violencia no sólo se considera un maltrato médico, sino también una grave violación de los derechos humanos que aún no se ha abordado adecuadamente.
Las consecuencias de las admisiones obligatorias
El trauma que sufrieron muchas mujeres tiene efectos a largo plazo. Un testigo contemporáneo describe dolorosos exámenes ginecológicos en el policlínico de Halle. *Deutschlandfunk* destaca que muchas mujeres se quedan heladas de miedo cuando se trata de exámenes ginecológicos. A menudo tenían dificultades para entablar relaciones y muchos rápidamente formaron nuevos vínculos familiares, que no sanaron las heridas emocionales.
Jana Mendes-Bogas es una voz entre muchas y enfatiza la importancia de abordar esta oscura historia. La clínica municipal de Dresde busca mujeres afectadas para afrontar los acontecimientos y dar voz a las víctimas. Durante décadas hubo silencio sobre lo que sucedió en estos “castillos de gonorrea”; ahora es el momento de aceptar el pasado y finalmente hacer justicia a las víctimas.