Magdeburgo en la carrera por las patatas fritas: ¡crisis, oportunidades y riesgos políticos!
Sajonia-Anhalt afronta desafíos en la producción de semiconductores. El presidente Langhof advierte de riesgos políticos y elevados costes.

Magdeburgo en la carrera por las patatas fritas: ¡crisis, oportunidades y riesgos políticos!
En una época en la que los microchips son esenciales para la mayoría de dispositivos como automóviles, lavadoras y teléfonos inteligentes, el llamado a aumentar la producción de semiconductores en Europa es más fuerte que nunca. Sin embargo, el parque de alta tecnología de Magdeburgo, cuyo objetivo es fortalecer la industria de chips en este país, se enfrenta a retos. En este contexto, Marco Langhof, presidente de la patronal de Sajonia-Anhalt, destaca los problemas en el embalaje de semiconductores, que según él requiere mucha mano de obra. “Actualmente se envían muchos semiconductores a China sin regresar”, se queja. Sin embargo, esta dependencia conlleva riesgos no sólo económicos sino también políticos, como advierte Langhof. Su escepticismo también se refiere a las negociaciones, a menudo difíciles, entre los departamentos de compras de las grandes corporaciones, que no siempre promueven la diversificación de las cadenas de suministro.
El Ministro de Economía de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, considera que la economía europea se enfrenta a grandes desafíos. "Los costes de infraestructura y producción en Europa son más altos que en muchas otras regiones, y esto tiene un impacto directo en los precios para los consumidores", señala. Este hecho resulta especialmente claro si se tiene en cuenta que actualmente sólo una pequeña parte de la producción mundial de chips tiene lugar en la UE. Esta dependencia de lugares de producción extranjeros es un problema que se ha vuelto más explosivo desde la pandemia.
Las condiciones marco geopolíticas
El clima geopolítico ha dado un giro en los últimos años que está impactando significativamente en el mercado global de semiconductores. La pandemia del coronavirus ya ha provocado drásticas interrupciones en las entregas. Taiwán, Corea del Sur, China y Japón representan la mayor parte de la producción mundial de semiconductores, y Taiwán representó el 63% de la capacidad de fundición mundial en 2020. Las tensiones geopolíticas entre China, Taiwán y Estados Unidos están exacerbando los temores de mayores perturbaciones, lo que obliga a las empresas a tomar medidas para asegurar sus cadenas de suministro, como el almacenamiento y la diversificación. "El apoyo político es necesario para sobrevivir en la competencia internacional", añade Langhof.
Para afrontar este desafío, la UE lanzó en septiembre de 2023 la Ley de Chips de la UE. El objetivo es movilizar inversiones en la industria de los semiconductores y aumentar la capacidad de producción hasta el 20% del mercado mundial de aquí a 2030. En Alemania, ya están previstas 20.000 millones de euros de financiación para la industria de los semiconductores. Esto se compara con Estados Unidos, que ofrece 39 mil millones de dólares en subsidios para nuevas instalaciones de fabricación. Pero a pesar de estos esfuerzos, la voluntad de invertir en Europa sigue siendo limitada debido a las condiciones desfavorables, como señala Schulze.
Perspectivas y oportunidades
El parque de alta tecnología de Magdeburgo tiene potencial para convertirse en un lugar importante para la producción de chips en Europa, como lo han confirmado claramente los ministros de Economía, Schulze y Langhof. La ubicación podría contribuir a aumentar la fuerza innovadora en microelectrónica y así garantizar la competitividad no sólo regional sino también europea. “Están surgiendo preguntas sobre si aprenderemos de las crisis que nos han mostrado los últimos años y si las empresas están dispuestas a diversificar sus cadenas de suministro”, señala Langhof.
En general, será importante tomar decisiones tanto políticas como económicas que garanticen que Europa no sólo tenga voz en la producción mundial de semiconductores, sino que también tenga una fuerte influencia. Los próximos años serán cruciales para sentar bases sólidas para una industria de chips independiente y más resiliente que pueda afrontar los desafíos del futuro. El prometedor planteamiento del parque de alta tecnología de Magdeburgo es un paso en la dirección correcta, pero también una indicación de que aún queda mucho por hacer.