Búsqueda de repositorios en el distrito de Zwickau: ¡Poca idoneidad para Kirchberg y Callenberg!
Zwickau: Avances actuales en la búsqueda de depósitos de residuos nucleares y estado de las zonas examinadas en el distrito hasta finales de 2027.

Búsqueda de repositorios en el distrito de Zwickau: ¡Poca idoneidad para Kirchberg y Callenberg!
En el marco de la búsqueda en toda Alemania de un depósito final para residuos altamente radiactivos, la Agencia Federal para el Almacenamiento Final (BGE) publicó recientemente nuevos resultados provisionales. La atención se centra especialmente en las regiones de Kirchberg y Callenberg/Limbach-Oberfrohna en el distrito de Zwickau, que debido a sus propiedades geológicas fueron clasificadas en la categoría C, lo que las hace menos adecuadas para un depósito final. El portavoz de prensa, Sebastian Brückner, expresó su confianza en que, en el mejor de los casos, estas zonas no permanecerán en el proceso. Esto juega un papel central para la futura seguridad de la población de la región y la representación de los intereses del administrador del distrito, Carsten Michaelis, que ya se ha manifestado claramente en contra de un almacén final en el distrito. El administrador del distrito destaca el compromiso con la seguridad de la población, ya que la decisión final sobre las regiones no debería tomarse hasta finales de 2027, como informa Radio Zwickau.
Pero ¿cómo se produce esta clasificación? El informe provisional sobre las subáreas es el primer paso importante hacia un repositorio final en Alemania y se basa en amplios datos geológicos obtenidos de diversas fuentes, como autoridades federales y estatales. En total, se recopilaron más de un millón de archivos antes de la fecha límite del 1 de junio de 2020, que contienen información sobre minería, producción de petróleo y gas y perforación geotérmica. Estos datos son cruciales para una mayor participación pública y la exploración de posibles ubicaciones, como dice BGE.
Estado actual y perspectivas
En su análisis, el BGE ha reducido las regiones adecuadas para un depósito de residuos nucleares a aproximadamente el 25% del estado alemán. Se trata de un descenso significativo, ya que hace cinco años todavía se tenía en cuenta el 54% de la superficie en la difícil carrera por encontrar ubicaciones adecuadas. Todavía existen opciones prometedoras, especialmente en el norte y el sur de Alemania. El BGE tiene previsto presentar las regiones de ubicación para los próximos pasos, en particular la exploración en la superficie, a finales de 2027.
El ministro federal de Medio Ambiente, Carsten Schneider (SPD), también pretende acelerar aún más el proceso de toma de decisiones para encontrar un lugar. Se espera que a principios de 2026 se presente el correspondiente proyecto de ley. Los puntos clave de estos planes son requisitos geológicos estrictos, como una capa de sobrecarga de 300 metros de espesor y una capa de al menos 100 metros de espesor, criterios que son esenciales para la seguridad de un depósito final. Esta información es importante para definir los criterios para las futuras ubicaciones y se analizará cuidadosamente, como informa ZDF.
Seguridad por generaciones
Un aspecto central de la búsqueda de un repositorio final es la seguridad. La ubicación debería ser fiable durante un millón de años y así proteger a la población durante muchas generaciones futuras. Los residuos nucleares alemanes se encuentran actualmente en 16 almacenes provisionales en superficie repartidos por varios estados federados, y el bloqueo por parte de las ITS de las últimas centrales nucleares alemanas en abril de 2023 representa un desafío adicional.
El pasado demuestra que hace cinco años algunos posibles lugares, como Gorleben, fueron descartados como inadecuados y ahora se han completado. Esta evaluación continua de los lugares garantiza que la seguridad y los intereses de la población sean la máxima prioridad a largo plazo.
Para BGE es de gran importancia la proximidad a los ciudadanos y la inclusión de la sociedad en el proceso de toma de decisiones. Se espera que la participación pública activa proporcione información valiosa y la confianza del público en las soluciones que en última instancia serán necesarias para los desechos nucleares de más de 60 años de energía nuclear.