50 años después de las cacerías de Erfurt: recuerdos de racismo y violencia

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En agosto de 1975 se produjeron en Erfurt disturbios racistas masivos contra los trabajadores argelinos, que en gran medida se mantuvieron en secreto en la RDA.

Im August 1975 kam es in Erfurt zu massiven rassistisch motivierten Ausschreitungen gegen algerische Arbeiter, was in der DDR überwiegend verheimlicht wurde.
En agosto de 1975 se produjeron en Erfurt disturbios racistas masivos contra los trabajadores argelinos, que en gran medida se mantuvieron en secreto en la RDA.

50 años después de las cacerías de Erfurt: recuerdos de racismo y violencia

En agosto de 1975 tuvo lugar en Erfurt uno de los primeros disturbios masivos por motivos raciales en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, que aún hoy resuena en la memoria de muchos supervivientes. Entre el 10 y el 13 de agosto, aumentaron los rumores agresivos sobre trabajadores subcontratados argelinos que supuestamente acosaban a mujeres alemanas, particularmente durante un festival folclórico en la Plaza de la Catedral, donde también estaban presentes hasta 25 argelinos. Estos rumores llevaron a que hasta 300 jóvenes persiguieran a los argelinos, que huyeron por la ciudad en pésimas condiciones, siendo algunos perseguidos con palos y pértigas. En total, varios argelinos resultaron gravemente heridos en estos ataques y la situación se volvió cada vez más explosiva.

El trasfondo de estos disturbios no sólo estaba en los rumores, sino también en la realidad social de los trabajadores argelinos, que a menudo vivían en dormitorios centrales en las afueras de la ciudad y a menudo trabajaban en duras condiciones. En el verano de 1975, unos 150 jóvenes de Argelia llegaron a Alemania para trabajar en la industria del carbón y de materiales de construcción. Un acuerdo entre la RDA y Argelia en 1974 hizo posible esta importación de mano de obra. Pero la integración de los argelinos en la sociedad no estaba prevista en la RDA y muchos locales tenían prejuicios contra los trabajadores extranjeros. El historiador Jan Daniel Schubert señala que la dirección del SED no comunicó la llegada de los argelinos, lo que reforzó aún más los prejuicios. Estas discrepancias políticas y sociales constituyeron el caldo de cultivo para los ataques racistas.

Los disturbios y sus consecuencias

El día después de los atentados, el 11 de agosto, la situación se volvió tan amenazadora para los argelinos que se declararon en huelga. Erfurt se encontraba en estado de emergencia. La policía popular quedó abrumada por la situación; Incluso utilizó perros contra los trabajadores migrantes atacados. A pesar de la violencia masiva perpetrada contra los argelinos, las autoridades de la RDA restaron importancia a los incidentes. Sólo cinco cabecillas de los disturbios fueron arrestados y condenados, aunque sin abordar los motivos racistas. Esto sucedió en un contexto en el que el SED veía el racismo como un problema de los “países extranjeros capitalistas”, mientras que los patrones de pensamiento racistas estaban muy extendidos en la sociedad.

Los acontecimientos de Erfurt son sólo una parte de un panorama más amplio del racismo en la RDA, donde se han documentado más de 700 ataques racistas a lo largo de la historia. A pesar de numerosos incidentes, durante décadas no hubo un examen serio de las cuestiones del racismo y la migración laboral. Esta fue la primera cacería de este tipo contra extranjeros en Alemania después de la guerra, un capítulo oscuro que sólo se ha abordado gradualmente en los últimos años.

Un recuerdo y una mirada al futuro

El 11 de agosto de 2025, exactamente 50 años después de los disturbios, se celebrarán actos conmemorativos en Erfurt. Los supervivientes y quienes los apoyan recordarán y arrojarán luz sobre los acontecimientos que siguen afectando a los afectados en la actualidad. En los últimos años ha habido un mayor enfoque en estos eventos a través de iniciativas y eventos locales. El historiador Schubert también planea entrevistarse con testigos contemporáneos argelinos para aclarar sus puntos de vista.

La cultura del recuerdo de la ciudad deja claro que la conmemoración de estos acontecimientos no debe ser sólo una mirada atrás, sino también un llamamiento a una mayor tolerancia y contra el racismo en la sociedad actual. Las voces de los supervivientes y las historias de ex trabajadores argelinos, como la de Mohamed Kecheroud, que perdió el contacto con sus hijos, no sólo son importantes para el análisis histórico, sino también para una comprensión común de la justicia social actual.

Es necesario recordar los acontecimientos de 1975 para crear conciencia sobre el racismo y la discriminación en la sociedad y para ofrecer lecciones a las generaciones futuras. Esto es necesario para que la historia no se repita. Para muchos, lo ocurrido en aquel entonces no es sólo un recuerdo, sino una advertencia.