Basilea llora a Shlomo Graber: se ha ido un testigo de esperanza
Shlomo Graber, superviviente del Holocausto y ciudadano honorario de Görlitz, falleció a la edad de 99 años. El trabajo de su vida nunca será olvidado.

Basilea llora a Shlomo Graber: se ha ido un testigo de esperanza
Se ha apagado una luz: Shlomo Graber, un importante sobreviviente del Holocausto y artista conmovedor, ha muerto a la edad de 99 años. Su comunidad israelita en Basilea anunció la triste noticia. Este checo, que pasó su infancia en Hungría, ha dedicado su vida a recordar e informar sobre los horrores del Holocausto. Durante más de 35 años, trabajó para acercar las historias y los peligros del pasado a las generaciones más jóvenes en las escuelas e instituciones públicas.
Nacido el 13 de julio de 1926 en Maidan, Graber y su familia fueron deportados a Polonia como apátridas durante la Segunda Guerra Mundial. Este movimiento lo llevó al gueto y finalmente a Auschwitz, donde perdió a toda su familia excepto a su padre. El propio Graber sobrevivió no sólo a Auschwitz, sino también a otros campos de concentración como Fünfteichen y Görlitz antes de ser liberado por el Ejército Rojo el 8 de mayo de 1945. La conmovedora historia de su vida nunca se mantuvo en secreto; En cambio, transmitió sus experiencias en numerosas publicaciones, incluidas las obras “El niño que no quería odiar” y “Escapó de la muerte tres veces”.
La vida después del Holocausto
Después de la guerra, Graber emigró a Israel en 1948, donde sirvió en el ejército durante siete años y luego trabajó en la industria electrónica. En 1989 se trasladó a Basilea y trabajó allí como pintor y autor. Sus sentidas pinturas a menudo llegaban a la galería de su compañera Myrtha Hunziker, donde vivía rodeado de su arte y difundía su mensaje de amor y reconciliación.
Su madre le había dado una lección importante: “El amor es más fuerte que el odio”. Graber vivió este credo hasta el final y abogó por la comprensión y la tolerancia en un mundo amenazado por el extremismo y el nacionalismo. La misión de su vida no era sólo transmitir sus experiencias personales, sino también concienciar sobre los peligros del odio. Herbert Rubinstein, ex director ejecutivo de la comunidad judía en Renania, expresó recientemente su preocupación por el creciente odio hacia los judíos, lo que deja aún más clara la relevancia del compromiso de Graber.
Un legado para el futuro
Graber fue uno de los últimos testigos del Holocausto en Suiza. Su legado se mantiene vivo a través de proyectos como “ZEUGNISSE”, lanzado por Claims Conference y ZDF. Aquí los supervivientes cuentan la historia de sus vidas para mantener vivos los recuerdos. Estas iniciativas son esenciales porque, como subrayan la redacción del ZDF y los profesores de historia, cada vez es más difícil encontrar testigos contemporáneos que puedan informar de primera mano sobre las atrocidades.
Aunque la luz de Shlomo Graber ya no existe, su legado permanece. Los mensajes de sus obras y su vida seguirán inspirando y ayudando a crear la conexión entre el pasado y el presente. Estas cuestiones son más pertinentes que nunca, especialmente en un momento en que el extremismo vuelve a estar de moda.
La ciudad de Görlitz condecoró a Graber con la ciudadanía honoraria y el presidente federal Gauck lo recibió en 2015 en Berlín. Esto no sólo honró su destino personal, sino también su papel como puente vivo entre el pasado y el presente. En Basilea será recordado como miembro formador de la comunidad judía.